Uruguay y la próxima cumbre del Mercosur
El próximo 29 y 30 de junio de 2026 se realizará en Asunción una nueva cumbre del Mercosur, donde Uruguay asumirá por los próximos seis meses la presidencia pro tempore del bloque.
La entrada en vigor del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) desde el 1 de mayo de este año de forma provisional, será sin duda uno de los temas centrales en los discursos de los cancilleres en la reunión del Consejo del Mercado Común (CMC), como así también en la Cumbre de Presidentes que se realiza al día siguiente. Varios desafíos se enfrentan con este acuerdo, pero el de mayor urgencia tiene que ver con la falta de definición para distribuir las cuotas entre los miembros del Mercosur, lo que es una responsabilidad del bloque suramericano y no de la UE.
Debe tenerse en cuenta que el desencuentro entre los miembros ya afectó la distribución de parte de las cuotas previstas para el año 2026, donde la UE está aplicando el sistema de primer llegado, primer servido, un mecanismo que no otorga garantías a las partes (Uruguay no ha sido el país más afectado por el mecanismo actual). Se trata de productos de mucha importancia para el Mercosur, como el caso de la carne, los lácteos, el arroz, la miel, etanol, azúcar, entre otros.
Por otro lado, existe preocupación por algunas medidas anunciadas por la UE respecto a carne exportada por Brasil, donde se la excluyó de la lista de países habilitados para exportar carne vacuna y aviar, entre otros productos, por no poder dar garantías suficientes sobre el control y la prohibición de antimicrobianos. Esta situación generó inquietud en la región, pero particularmente en Uruguay debido a la importancia de los frigoríficos de origen brasileño en la faena uruguaya, si bien desde la Comisión Europea se confirmó que la medida no se extenderá a Uruguay.
Otro de los asuntos relacionados con el acuerdo entre el Mercosur y la UE tiene que ver con la brecha normativa, lo que tendría que ser uno de los asuntos centrales para la presidencia pro tempore de Uruguay en el próximo semestre. La región tiene la gran oportunidad de perfeccionar su zona de libre comercio debido a lo acordado con la UE, lo que es claro para el sector automotor y su posible incorporación a las normas del Mercosur. Por otro lado, un importante número de medidas no arancelarias deberán ser eliminadas en un período de tiempo, como está ocurriendo con la Tasa Consular en Uruguay. Otros avances se tendrán que dar en facilitación de comercio; normas técnicas; normas sanitarias y fitosanitarias, además de las ambientales.
Asimismo, por la puesta en vigor del acuerdo con la UE se presenta una oportunidad de incorporar buenas prácticas en compras públicas; empresas del Estado; propiedad intelectual, entre otras disciplinas del comercio donde existe aún una importante brecha normativa entre el Mercosur y los países europeos.
Otro tema que acaparará la atención en la cumbre será la agenda externa del bloque, que ya cuenta con la vigencia del acuerdo con Singapur (para Paraguay y Uruguay), el mencionado con la UE y en los próximos meses el EFTA, que fue incorporado por Noruega e Islandia por el lado europeo y por Uruguay y Brasil hasta el momento por el Mercosur (más allá del revés en el Parlamento de Suiza que rechazó en su Cámara Baja el acuerdo con el Mercosur). El foco también estará en las negociaciones en curso como las que se llevan adelante con Canadá y Emiratos Árabes Unidos, pero especialmente en las que se impulsan o se lanzarán próximamente. En este caso la lista es extensa; Japón, Vietnam, Indonesia, además de la profundización del acuerdo con India, entre otros.
Respecto a la agenda externa también se esperan algunas polémicas, ya que el Mercosur sigue avanzando en su flexibilización de hecho, la que lamentablemente no logra formalizar con un debate sincero y serio de lo que realmente es el Mercosur. El acuerdo de Argentina con Estados Unidos (parcialmente vigente para la carne), el inicio de negociaciones para el ingreso al Acuerdo Transpacífico (CPTPP) de Uruguay y la reciente solicitud de Argentina para ingresar a este megabloque, vuelven a poner este asunto en la agenda del Mercosur.
Uruguay tiene que desplegar una estratergia diplomática y presidencial muy fina para que sus intereses se vean resguardados. Deben resaltarse los avances de la agenda externa del Mercosur ya mencionados y también apoyar cualquier nuevo el inicio de negociaciones conjuntas, pero en paralelo, se debe seguir avanzando rápidamente en las negociaciones con el CPTPP. Mantener el foco en esta negociación es clave, ya que el Mercosur seguirá presentando dificultades para acceder al mercado asiático de forma conjunta.
No es creíble que Brasil avance rápidamente en negociaciones con Japón, Indonesia o Vietnam, mientras que China no está ni si quiera en la agenda de ninguno de los miembros del bloque. Por eso es clave sostener las negociaciones con el CPTPP y complementarlo con el lanzamiento del Diálogo Mercosur – China que habilite una posterior negociación con Uruguay. La solicitud de ingreso al RCEP concretada por Uruguay, es sin duda una señal positiva, pero debe reconocerse que la misma es tan lejana como simbólica. Esos esfuerzos deben complementarse con una estrategia bilateral, que en el caso de China fue desestimada por error por el gobierno del Presidente Orsi.
Por último, otro asunto de central importancia para el Mercosur tiene que ver con su debate sobre su ampliación. Algunos miembros reclaman el reingreso de Venezuela al Mercosur (suspendida por la cláusula democrática) además de seguir sumando socios plenos como Colombia y Panamá (recientemente se sumó Bolivia).
Uruguay no debe distraerse con estas propuestas que solo reflejan el interés de Brasil. Las ampliaciones no solo han sido polémicas (y por momentos hasta ilegales), sino también evidentemente contraproducentes, como ocurrió con Venezuela, un régimen que sigue violando el Protocolo de Ushuaia más allá de la caída de Maduro.
El gobierno uruguayo tendría que rechazar tanto la ampliación del bloque, como el regreso de Venezuela, centrándose en lo importante. Las preferencias arancelarias con el país suspendido siguen vigentes (no hay comercio por otras razones), con Colombia se cuenta con un acuerdo profundo que puede ampliarse en el marco de la ALADI, mientras que con Panamá se puede también avanzar en ese marco. Por tanto, la única justificación para defender el ingreso de más miembros al Mercosur es política, como lo fue siempre.
Serán meses dinámicos, donde Uruguay debe actuar con inteligencia estratégica y desplegar una diplomacia muy fina para defender sus intereses en un Mercosur que aún tiene enormes deficiencias.