Algunas reflexiones sobre Uruguay y China
Versión extendida de la entrevista realizada por la periodista Maricel Drazer de DW[1]
¿Cómo definiría la relación de Uruguay con China?
La relación de Uruguay con China es estratégica y desde el restablecimiento de las relaciones diplomáticas en 1988 ha sido una política de Estado. Hoy China es el principal socio comercial del país en bienes y China se ha convertido en un proveedor de productos con medio y alto nivel tecnológico que Uruguay demanda, pero no produce. Además, Uruguay cuenta con un importante número de acuerdos con China en diversas áreas y ha acompañado iniciativas como la Franja y la Ruta, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura o propio Banco de Desarrollo de los BRICS. Por lo tanto, con el tiempo la relación ha ido más allá del comercio.
¿En qué pretende beneficiarse Uruguay?
En bienes, China demanda (y seguirá demandando) muchos productos que Uruguay puede proveer de forma competitiva, especialmente alimentos, pero también de otros bienes procesados basados en recursos naturales. Además, existen beneficios concretos en la importación por la baja de aranceles. De todas formas, un TLC con China abre otras oportunidades en la exportación de servicios y amplía la potencialidad en la captación de inversiones (las que hoy en Uruguay son menores con relación a otros países de América Latina). Además, debe tenerse en cuenta el aumento de la cooperación, donde el potencial es enorme.
¿Cree que Uruguay llegará a un acuerdo bilateral de comercio con China?
Es inevitable que Uruguay termine cerrando un TLC con China, podrá demorar más o menos pero el mismo se terminará cerrando. También los países del Mercosur avanzarán tarde o temprano con China. Los TLCs son instrumentos que todavía tienen margen de crecimiento en China. Además, debe entenderse que, para la potencia asiática, firmar un tratado de esa naturaleza es dar un paso más en la relación estratégica que despliega con diversos países.
¿Cree que será beneficioso para Uruguay?
No tengo duda de que este paso será beneficioso, pero además eso lo confirman los diversos estudios de impacto. Uruguay es una economía muy pequeña, con altos niveles de competitividad en el sector agroindustrial y en algunos subsectores de servicios. En ese sentido, el comercio con China es complementario, como también lo es el que tenemos con Estados Unidos y la Unión Europea, con los que también sería beneficioso contar con acuerdos comerciales.
¿También tendrá costos Uruguay en caso de firmar este acuerdo?
Todos los acuerdos tienen costos, por lo que no es razonable pensar que el 100% de los sectores se verá beneficiado, porque si bien China ha deslocalizado progresivamente la llamada industria liviana hacia otros países de la región de Asia Pacífico (vestimenta, calzado etc.), aún es un gran productor y exportador mundial de esos bienes. De todas formas, basta repasar la estructura exportable de China para confirmar que hoy su fuerte está en la comercialización de tecnología, sector que por cierto lidera en muchas áreas. Por otro lado, no es necesario recordar que a China no le interesa el tamaño del mercado uruguayo, sino que sus intereses son naturalmente más amplios.
¿Los otros miembros del Mercosur no ven esta perspectiva con buenos ojos?
Depende del país. Brasil tuvo con Bolsonaro, pero especialmente con su ministro de economía Guedes, una posición muy comprensiva y le permitió a Uruguay avanzar en su relación con China, lo que derivó en la elaboración de un estudio de factibilidad para firmar un TLC bilateral entre los dos países. Naturalmente que con Lula la posición es algo distinta, pero sigue existiendo con la nueva administración de Brasil la posibilidad de buscar los caminos para que la meta propuesta por Uruguay se cumpla.
Argentina está en desacuerdo, siempre lo estuvo porque aún mantiene un arraigo muy fuerte con un proteccionismo de otras épocas. Paraguay tiene una visión algo distinta por su relación con Taiwán. En síntesis, se trata de un asunto en donde la opinión de Brasil será central, pero en el entendido de que los argumentos de Uruguay son muy válidos y de que la potencia mayor el Mercosur no puede seguir tan cerrada frente al comercio mundial.
¿Cree que pese a todo Uruguay seguirá adelante y enfrentará un alejamiento de los socios del Mercosur? O, ¿cómo imagina el escenario?
Me imagino un camino intermedio que no implique el enfrentamiento con los socios, donde Brasil deberá cumplir un papel como el líder del Mercosur. El bloque puede con la firma de un acuerdo marco o la firma de un diálogo político, habilitar que los 4 países avancen a ritmos diferentes con China en diversos asuntos, como también a través de distintos instrumentos. Es claro que hoy Argentina, Brasil y Paraguay no quieren un TLC con China, entonces ¿por qué no permitirle a Uruguay que avance de forma adelantada?
En otros asuntos como inversiones, cooperación, financiación, la relación de Argentina y Brasil con China es mucho más profunda que la que sostiene Uruguay. Además, debe tenerse en cuenta la importancia de China para Brasil en el marco de los BRICS (incluso se maneja la posibilidad de que Argentina ingrese al grupo) y del despliegue de la política exterior de Lula en los próximos años.
¿Brasil ha dicho que este eventual acuerdo “destruiría” el Mercosur: cree que se llegará a esto? y que este sería el precio del acuerdo?
Primero aclarar que eso lo dijo el canciller de Brasil, pero no fue la posición manejada por Lula en su visita oficial a Uruguay. Por el contrario, pienso que este acuerdo terminaría despertando al Mercosur de su largo letargo. Hoy el Mercosur no opera como una unión aduanera, menos aún como un mercado común. Se está frente a un bloque que funciona como una zona de libre comercio precaria que tiene a su vez enormes dificultades en su libre tránsito de mercancías. En otras palabras, un acuerdo con China no tendría ningún efecto operativo en el funcionamiento del Mercosur. Debe tenerse en cuenta que Uruguay ya tiene un TLC bilateral con México, el que no es extensivo al resto de los miembros.
¿Sería más lo que gana Uruguay de China que lo que pierde del Mercosur?
Es una valoración compleja de realizar. Uruguay está en el Mercosur y no valora retirarse, pero sí debe entenderse que es razonable reclamar excepciones y flexibilidades tras más de tres décadas en que no se alcanzaron las metas originarias. Argentina y Brasil no se abrieron al mundo y están dentro de las dos economías más proteccionistas del planeta. Esa no fue la filosofía del Mercosur en la década del noventa, por eso es necesario flexibilizar el bloque para enfrentar otro mundo.
Ahora bien, tampoco se deben sobredimensionar los impactos de que Uruguay cambie eventualmente de estatus en el Mercosur. Si los miembros siguen sin dar los pasos necesarios para buscar acuerdos con las principales economías y mantienen una posición de bloqueo respecto a las propuestas de Uruguay, el nivel de cohesión que ya es muy bajo, puede llegar a niveles insostenibles.
Para seguir los ritmos de desarrollo que imaginamos para Uruguay, el proceso de apertura es clave y los socios deben darle un poco de aire a dicho país.
¿Es una voluntad de Uruguay o más bien del gobierno actual del país, que también podría cambiar?
La política seguida con China es una política de Estado. Todos los partidos políticos que han llegado al gobierno apoyaron la relación con este país e impulsaron un TLC. Claro que luego hay matices y jugadas políticas o actores que han cambiado de posición por verse tentados a tomar partido en el marco de la guerra geopolítica entre Estados Unidos y China. Luego existen algunos sectores industriales y sindicales (no se podría tampoco aquí hablar del conjunto), que muestran algunos reparos en avanzar con China por los impactos en la industria manufacturera.
En definitiva, más allá de las voces contrarias, que existen, en términos generales se observa un alto nivel de consenso en la posibilidad del TLC, incluso también a nivel de la población en su conjunto, como lo han confirmado algunas encuestas.
¿Y qué significaría para Uruguay un acuerdo con China, más allá de las cuestiones económicas?
Mucho, porque para China un TLC no es solo comercio, sino un paso más en una relación que puede habilitar otras formas de cooperación, como por ejemplo inversiones.
Algunos critican esa posibilidad de ampliar esos canales con China, pero la pregunta es ¿por qué no hacerlo? Estamos frente a la segunda potencia mundial que próximamente será la primera, y un líder en tecnología. ¿Puede un país del tamaño de Uruguay desconocer eso?
Ocurre que la puja geopolítica y ahora también geoeconómica entre Estados Unidos y China tiñe todo. Avanzar en un TLC con China no implica otorgar concesiones a este país que dañen nuestra soberanía. Uruguay es un país con instituciones fuertes, con capacidad de definir qué es bueno o no para su futuro.
Las relaciones internacionales modernas ya no tienen espacio para bloques al estilo de la Guerra Fría, no se trata de democracias versus autarquías o de Occidente contra Oriente, todo es mucho más complejo en el siglo XXI. Por eso, con pragmatismo, debemos seguir impulsando la firma de este acuerdo y ojalá que eso derive en el acercamiento de Uruguay o el Mercosur con otros actores con los cuales también queremos acuerdos comerciales, caso de Estados Unidos, el postergado con la Unión Europea o la posibilidad de avanzar con Japón o Corea del Sur.
[1] Disponible: https://ibartesaghi.com/wp/2023/02/26/uruguay-en-la-encrucijada-entre-china-y-el-mercosur/