“Somos tres millones de técnicos de fútbol” es una expresión conocida por todos en Uruguay. Si bien la frase popular hace referencia a la intensidad con la que el pequeño país siente ese deporte, lo cierto es que el uruguayo suele debatir con firmeza sobre cualquier tema, lo que muchas veces ocurre sin contar la información técnica necesaria para formar una determinada opinión.
Las discusiones sobre la mejor estrategia de inserción internacional que debe seguir el país, por momentos no escapa a la lógica de los debates futbolísticos, dejando de lado los argumentos técnicos que para algunos actores deberían ser centrales a la hora de marcar una posición.
Los intercambios sobre China suelen ingresar en este terreno, con argumentos que adolecen de un sustento técnico y que no necesariamente reflejan la realidad. Naturalmente que existen diferentes posiciones, lo que siempre es bienvenido, pero en asuntos que son centrales para el desarrollo económico del país, se deberían alcanzar consensos básicos, para de esa forma evitar que imperen puntos de vista que no hacen más que paralizar las necesarias acciones que, con urgencia, deben tomarse en la política exterior del país.
De cierta forma, parece existir en Uruguay una restricción cultural a la hora de asumir e incorporar los cambios que se han registrado a nivel global y en particular en la potencia asiática. No son pocos los formadores de opinión en el país que aún defienden posiciones proteccionistas que nada tienen que ver con las características productivas nacionales y con las nuevas tendencias del comercio internacional.
Cuando se debate sobre la posibilidad de negociar un TLC con China, se suele plantear una serie de argumentos, entre los que se destaca que dicho país no negocia TLCs con economías pequeñas, que las importaciones de vestimenta y calzado provenientes de China perjudicarán a la industria local por su crecimiento exponencial, que la potencia exige concesiones en asuntos estratégicos para la firma de un acuerdo, que las negociaciones deben emprenderse en conjunto con los miembros del Mercosur, o que no hay ganancias en otras áreas más allá de la comercial.

Si bien las ventas externas uruguayas a China en 2020 disminuyeron un 25% respecto al año anterior, como desde el año 2013, el país asiático volvió a ocupar el primer lugar en el ranking de los destinos de exportación. Uruguay exporta a Shanghái más que lo que coloca en España y solo a Hong Hong más de lo que se vende en Reino Unido.
De acuerdo con la información de la agencia Uruguay XXI, la potencia asiática también lideró en 2020 el monto por pago de aranceles, el que ascendió a los US$ 184,4 millones, explicando el 54% del total abonado por Uruguay por concepto de aranceles en ese año. Ocurre que, en el caso de China, nada menos que el 79% de las colocaciones uruguayas hacia ese destino enfrentan actualmente algún tipo de restricción arancelaria.
La agenda externa de China no solo es muy dinámica en sus negociaciones actuales, sino que ya cuenta con un importante número de TLCs vigentes con una serie amplia de economías, muchas de las cuales compiten de forma directa con Uruguay. Cabe recordar que hasta la fecha la potencia asiática tiene acuerdos con Mauricio, Maldivas, Georgia, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Islandia, Costa Rica, Perú, Singapur, Pakistán, Hong Kong, Macao y con los 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Como puede observarse, se trata de países y actores muy diversos en cuanto a su tamaño, perfiles políticos, grado de especialización productiva y ubicación geográfica.
Todos los socios mencionados se benefician de exenciones arancelarias e ingresan a China sin el pago de tributos en la mayor parte del universo de productos, además de contar con regulaciones muy avanzadas en normas técnicas, sanitarias y aduaneras que facilitan las operaciones comerciales. Por otra parte, muchos de los acuerdos cuentan con otras regulaciones relacionadas con el comercio (por ejemplo, disposiciones sobre el comercio de servicios, inversiones, comercio electrónico, entre otras) que impulsan la realización de los negocios.
Al respecto del importante número de países y economías que han negociado acuerdos con China, ninguno de los mencionados ha denunciado contrapartidas o exigencias como las que se especulan en Uruguay deben ser otorgadas para avanzar en la firma de un TLC y tampoco se registraron crecimientos exponenciales de los flujos de importación de vestimenta y calzado como se aduce ocurrirá en Uruguay.
Para derribar aún más los mitos sobre China, el gigante asiático negocia actualmente TLCs con los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (compuesto por seis países), pero también con Japón, Corea del Sur, Israel, Noruega, Moldavia, Panamá y Camboya, además de las renegociaciones de los acuerdos con Chile, Singapur, Pakistán y Nueva Zelanda (recientemente culminada). Por último, recordar el flamante cierre del RCEP, un mega acuerdo liderado por China que lo vincula nada menos que con los 10 miembros de la ASEAN, Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda y Australia (si bien India formó parte de las negociaciones, finalmente descartó seguir en el bloque). Recordar, por último, que en diciembre del año pasado suscribió un acuerdo de cooperación e inversiones con la Unión Europea.
El no contar con un TLC con China, ubica a Uruguay en un escalón de menor importancia estratégica para el partido comunista chino, lo que además de perjudicar los accesos relativos al enorme mercado, también impacta negativamente en otras áreas como las inversiones y la agenda de cooperación. Otras economías de mayor tamaño como Brasil no necesitan de la firma de este tipo de instrumentos para ocupar un sitial de privilegio en la relación, lo que entre otras cosas redunda en la captación de cuantiosas inversiones.
En cuanto a los impactos en el comercio por no contar con un TLC, mientras que los socios de China que cuentan con este tipo de acuerdos no pagan aranceles o se encuentran en proceso de liberalización total, el exportador uruguayo abona los tributos que el país asiático aplica al resto del mundo. Por ejemplo, la carne bovina uruguaya paga un 12% de arancel, mientras que los lácteos niveles que van del 12% y 6% dependiendo del producto. Otros bienes con menores corrientes de exportación como los vinos afrontan aranceles del 14%, los cítricos hasta el 12%, las grasas animales y vegetales 8%, los jugos de frutas 7,5%. Otra serie de alimentos procesados producidos por Uruguay y que aún no se colocan en el mercado asiático superan tasas del 20%.
Como puede observarse, las desventajas relativas por la falta de acceso preferencial en China son enormes para las empresas instaladas en el país, a las que se les debe sumar la distancia geográfica y las barreras no arancelarias que suelen ser derribadas en el marco de los TLCs. En servicios, también existen oportunidades para algunos países que han incorporado en los acuerdos regulaciones en este sector.
Los debates sobre China deben actualizarse en Uruguay, asumiendo los cambios estructurales que se registraron en la potencia asiática en los últimos 30 años, dimensionando apropiadamente el rol que ya juega y jugará como proveedor tecnológico, pero también como inversor en áreas donde ya lidera respecto a Estados Unidos y la Unión Europea. No se trata de elegir entre dichos actores, sino de avanzar con el único país que golpea insistentemente la puerta para firmar un TLC con Uruguay.
No reaccionar, proponer en contrapartida una negociación limitada a unos contados productos o pretender esperar a que el Mercosur negocie con China de forma conjunta, sería dejar pasar una gran oportunidad.
Links:
Fuentes e información complementaria:
Aranceles pagados por exportaciones de Uruguay en 2019:
https://www.uruguayxxi.gub.uy/uploads/informacion/cc024c1b5942f91b19fb071ca33ec65b81e2c0b3.pdf
Informe Anual de Comercio Exterior:
https://www.uruguayxxi.gub.uy/uploads/informacion/cd5856bbb60333f1900f664106f777443aad60ea.pdf
Acuerdos comerciales firmados y negociados por China:
Posibles impactos de un TLC entre Uruguay y China:
https://ucu.edu.uy/sites/default/files/facultad/fce/dnii/dt-impactos-de-un-tlc-con-china.pdf
China’s FDI in Brazil: recent trends and policy debate:
https://www.policycenter.ma/publications/china%E2%80%99s-fdi-brazil-recent-trends-and-policy-debate